Regionales 2017: ¿Ingenuidad o realidad? – José Miguel Rodríguez

Los últimos días hemos estado envueltos en un debate arduo sobre la posibilidad de participar en las eleciones Regionales convocadas por el CNE para el día 10 de Diciembre de este año. No es para menos; acabamos de ser testigos de algo sin precedentes;  un fraude que trae consigo la instalación de una ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que pone en grave peligro la continuidad del régimen democrático y republicano de la nación.  La ANC del pasado domingo 30 ha sido producto de un proceso írrito e inconstitucional, un proceso que además bajo confesión del Rector Rondón y de la propia compañía Smarmatic, es también un grave fraude electoral.

Frente a ese complicado panorama, todo índica que nuestros partidos y políticos están obligados a decidir entre un mal escenario (participar) y otro aún peor (no participar). Unas elecciones regionales que se encuentran vencidas desde hace más de un año, bajo pretexto de un Reférendum Revocatorio que también nos robaron y frente a un Consejo Nacional Electoral (CNE) que cada vez ofrece menos garantías y tiene entre varios de sus miembros a rectores con el lapso vencido.

Es sencillo, el chavismo no ganaría hoy ni siquiera la elección de la Reina de Carnaval, ello quizá explica porqué han decidido suspender cualquier tipo de elección desde hace dos años, yendo al absurdo de suspender vía tribunales elecciones de Consejos Comunales, de Gremios y Sindicatos. Ello quizá explica porqué recurrir a una Asamblea Nacional Constituyente amañada, la única salida política que permite ganar sin votos y “legitimarse” frente al mundo; una pretensión que por cierto sirvió poco y los llevó a ser desconocidos por la comunidad internacional.

Nuestra mayor fortaleza es y será el voto y esto no es solo una poética cosa; quienes no creen aún esto deben recordar que el pasado 16 de Julio en una consulta soberana sin precedentes, más de 7 millones y medio de ciudadanos participaron y se manifestaron en contra del fraude Constituyente; esto no es mera simbología, significa que la UNIDAD cuenta hoy con una base electoral de casi 8 millones de votos, algo con lo que cualquier fuerza política soñaría.

Mucho se podrá decir en cuanto a que de nada valen los millones  de votos ciudadanos cuando se tiene al frente a un CNE fraudulento. Ciertamente, a estas alturas del partido nada ni nadie puede negar la naturaleza de quienes dirigen dicho órgano, sin embargo, debemos recordar que es el mismo CNE que en 2015 cambió circunscripciones, inhabilitó candidatos y promovió el ventajismo oficial; es el mismo CNE que al final del día no pudo evitar que ganaramos las dos terceras partes de la Asamblea Nacional y con el que podemos ganar fácilmente hoy las Gobernaciones si defendemos cada voto con coraje y gallaradía; en pocas palabras, como diría un buen amigo: “Tú puedes estar en contra del árbitro y aún así ir a pelear cuando sabes que puedes noquearlo’’.

Tomar cada espacio que tengamos y nos permita conseguir el cambio político que demanda el país y sin duda, las Gobernaciones son uno de esos espacios; por tanto, esto no significa en ningún punto claudicar, mucho menos traicionar ni dar ningún tipo de reconocimiento al CNE, todo lo contrario, significa utilizar al servicio de nuestra causa el mayor poder y arma que tenemos: el voto popular, un recurso donde además podemos ser millones de veces más que en cualquier otro espacio y donde más del 70% de los venezolanos tiene hoy su fe y confianza.

Tampoco se trata de una cuestión de credibilidad, todos conocemos y sabemos bien de lo que es capaz este Consejo Nacional Electoral. Debemos recordar que previo a las Elecciones Parlamentarias del 2015  la desconfianza en el CNE era de un 71% y que a pesar ello, casi un 75% del electorado participó en dichas elecciones, en lo que fue una participación histórica y consolidando con ello una amplia mayoría en la Asamblea Nacional, lejos de haber dicho que legitimamos o reforzamos al Poder Electoral.

Bajo un escenario de posibles elecciones han escogido entonces –con sus propias palabras-  hacer con sentencias y Magistrados lo que no pueden ni podrán hacer con los votos, en menos de dos años han intentado sacar del juego a nuestros distintos lideres políticos, para muestra un botón: en Aragua han inhabilitado a Richard Mardo y detenido el Alcalde Delson Guarate; en Miranda inhabilitaron a María Corina Machado, Henrique Capriles y Adriana D Elia; en Carabobo inhabilitaron a Enzo Escarano; en Lara, Alfredo Ramos, alcalde de Iribarrem se encuentra detenido; en el Estado Zulia, Lester Toledo se encuentra en exilio y Pablo Pérez inhabilitado al igual que Manuel Rosales; en Mérida, Carlos García y en Anzoátegui, Gustavo Marcano, ambos se encuentran condenados e inhabilitados.  En Táchira Daniel Ceballos, detenido; en el Estado Monagas, Warner Jiménez y en el Estado Apure, Lumay Barreto, ambos alcaldes destituidos por el Tribunal Supremo de Justicia; todo ello sin contar a Leopoldo López, Antonio Ledezma, Ramón Muchacho y otros innumerables líderes que se encuentran inhabilitados, detenidos o en el exilio.

Algunos han querido llevar este debate a un escenario donde debemos elegir entre la calle o ir a elecciones, en mi opinión esto no es correcto, se debe recordar que esta batalla no solo debe librarse en la calle; es una esta lucha que se está dando en el plano internacional, institucional y ahora también en el plano electoral. Está claro, hay diferentes tableros en juego y todos deben ser utilizados con astucia y precisión. No quedan dudas que hoy por hoy de todos ellos el tablero electoral es quizá, el escenario donde podemos ser más fuertes.

Tampoco se equivocan en sospechar o pensaren el riesgo que existe de ir a  elecciones, sabemos que al frente existe un CNE fraudulento, pero también es cierto que en estas elecciones a diferencia de la ANC tendremos testigos y miembros de mesa en cada centro electoral y mesa de votación que protegeran nuestros votos.

 Quizá podría -haciendo reducción al absurdo-  decirse lo mismo referente a cuestionarse si debemos seguir protestando a la calle, a lo cual contestaríamos ingenumante que no, ellos tienen armas, reprimen y asesinan impunemente. Participar es nuestra mejor opción en este momento, sin que ello tampoco signifique  desprestigiar la luchani mucho menos olvidar la memoria de los caídos.

Si lo que creemos es que la Constituyente  suspenderá las elecciones –cosa que es probable- también deberíamos pensar que se va a prohibir la protesta de calle e inclusive se atreverán a disolver la Asamblea Nacional; de ser así –bajo la misma lógica- entonces no tiene sentido la protesta. Como dije anteriormente nadie niega el escenario de una posible eliminación de las elecciones regionales, de hecho, a mi juicio y siendo realista, parece el escenario más probable, pero en ese caso será mucho mejor escenario obligar al Gobierno a robar las elecciones, donde el costo será muy elevado y la presión internacional significativa a un escenario donde entregamos pasivamente las 23 gobernaciones.

Por último, debemos reafirmar y mantener nuestro compromiso con la Unidad, tener la madurez que nos exige el momento para entender para  mantenernos unidos, he allí nuestra principal fortaleza; al  frente a un régimen que pretende tomarlo todo, permanecer eternamente en el poder a cualquier costo y condición.

 

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