Venezuela Abandona la OEA: Análisis y Consecuencias – José Miguel Rodríguez

Algunos días atrás,  nuestra canciller, Delcy Rodríguez, informaba a través de cadena nacional la decisión “soberana” de abandonar el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) uno de los organismos multilaterales más antiguos e importantes del mundo, ello, sin duda, traerá consigo un conjunto de repercusiones y consecuencias tanto en el panorama nacional como internacional. Nuestra intención con este artículo será la de entender las posibles consecuencias y efectos que tendrá la salida de Venezuela del seno de esta organización.

 Actualmente la OEA, es después de la ONU la organización multilateral más importante para los Estados de nuestra región, en ella se concentran todos los Estados del continente a excepción de Cuba. La salida del seno de este importante organismo significa la decisión de un gobierno que no aprende o no quiere entender la diferencia entre manejar la línea política de un partido a definir la manera como se debe conducir un gobierno, e incluso peor, un Estado. Parece claro el camino que han decidido tomar, radicalizar la revolución a como dé lugar con tal de mantenerse en el poder a toda costa, aislarnos del mundo y de la comunidad internacional, quedaron atrás aquellos días donde la OEA o la ONU eran una maravilla; es lo mismo a ver un deportista molesto abandonar la cancha cada vez que el juego y sus condiciones no están a su favor, es el típico juego de niño malcriado al que muchas veces jugamos nosotros en nuestra niñez.

 Sin duda, esta decisión tiene un conjunto de consecuencias y repercusiones bastante graves, las cuales más adelante vamos a profundizar, pero en resumen podríamos decir que cada vez más, el régimen se aísla del mundo y se queda solo, lo que sucede en Venezuela es hoy una realidad innegable a la cual pocos países y diplomáticos están dispuestos a pasar de manera neutral.

Ahora, en medio de tantas falacias y engaños, debemos comenzar por aclarar varios conceptos. Lo primero que debe decirse es que Venezuela pertenece a la OEA desde el año 1948, siendo uno de los Estados fundadores de dicha organización. Al igual que cada Estado miembro de la OEA, ha suscrito y ratificado un conjunto de tratados y acuerdos multilaterales de manera libre y voluntaria y que por tanto, no es válido decir que dichos tratados menoscaban nuestra soberanía cuando ha sido el Estado venezolano quien ha cedido parte de dicha soberanía en búsqueda de un fin mayor.

   Qué quiere decir que un país suscribe un tratado, como lo es en este caso: significa que una vez suscrito y ratificado de acuerdo a las formalidades contenidas en dicho tratado, éste, pasa a formar parte de nuestro ordenamiento jurídico y por tanto es ley aplicable a cada uno de los venezolanos; inclusive, establece nuestra constitución en su artículo 23 que aquellos tratados suscritos por la República en materia de derechos humanos tendrán rango constitucional, e incluso ha querido ir más allá, el constituyente establece que dichas disposiciones podrán aplicarse preferentemente a la constitución cuando desarrollen de mejor manera algún derecho fundamental.

Siendo lo último así, resultan inválidos y falsos todos aquellos argumentos que buscan alegar que la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (de la cual nos excluimos recientemente) o que la Carta Democrática Interamericana de Derechos Humanos viola nuestra soberanía, es un absurdo decir que no es exigible u obligatoria en nuestro país, cuando lo que verdaderamente prevé la Constitución Nacional es que una vez ratificados dichas normas –como en efecto se hizo– forman parte del ordenamiento jurídico. Más curioso todavía resulta ver, que quien crítica hoy instrumentos como la Carta Democrática de la OEA, solicitaban la aplicación de la Carta Democrática Interamericana en otros países de la región, nuevamente vemos esa lógica suspicaz y atrevida de usar las reglas e instituciones del juego cuando resultan convenientes y rechazarlas bajo amenaza cuando atentan contra la revolución.

Sobre la progresividad e irrenunciabilidad de los Derechos Humanos…

Ciertamente, cualquier Estado en el ejercicio de su poder soberano podría denunciar cualquier tratado que haya suscrito y de acuerdo a sus cláusulas, éste dejaría de regir una vez cumplidos los extremos que estipule, sin embargo, los tratados que hoy Venezuela busca desconocer no son cualquier tratado o poca cosa, dentro de ellos se garantizan derechos fundamentales reconocidos en favor de los ciudadanos venezolanos, como por ejemplo: el derecho a vivir en democracia que consagra la Carta Democrática Interamericana de Derechos Humanos, además de desconocer con ello, garantías democráticas internacionales en favor de los venezolanos como por ejemplo: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Ello, anteriormente planteado, constituye una violación a dos principios básicos dentro de lo que son los derechos humanos: la irretroactividad y progresividad de los derechos humanos, dos principios que técnicamente van de la mano y son inseparables.  En conclusión, podríamos decir sin lugar a duda que lo que hoy decide el Gobierno Venezolano, sin además cumplir con el proceso interno necesario para denunciar un tratado  de esta magnitud, constituye un retroceso y el desconocimiento de Derechos y garantías Fundamentales que de acuerdo al artículo 23 Constitucional tienen rango constitucional.

Sobre la denuncia del tratado…

En este caso, la Ministra de Relaciones Exteriores, como responsable de la diplomacia y manejo de las relaciones exteriores ha manifestado la voluntad del Estado venezolano de denunciar el tratado de la OEA, y dejar de ser parte de esta organización, lejos quedan aquellos días donde contaban con un apoyo prácticamente unánime dentro del seno de esta organización y todo parecía caminar de manera perfecta. Cada tratado internacional dispone dentro de sí una cláusula referente a su denuncia, el mecanismo diplomático a través del cual un Estado puede dejar de formar parte de un tratado u organización, en este caso a partir de su denuncia el Estado Venezolano tendría dos (2) años, es decir 24 meses más de vigencia de dicho tratado hasta su derogación, por lo cual podríamos decir que esta medida tiene poca importancia práctica en el presente y futuro inmediato del país, ya que tendría que transcurrir 24 meses para que dicho mecanismo dejé de tener jurisdicción dentro de nuestro ordenamiento jurídico.

Sobre la OEA y la Crisis Venezolana…

Por último, debemos aclarar que el derecho internacional es una herramienta fundada en la buena fe de los Estados, poco podría hacerse realmente dentro del seno de la OEA para hacer verdadera coacción a un régimen totalitario o dictatorial en algún lugar de la región, sin embargo, es justamente la Carta Democrática Interamericana uno de los mecanismos más avanzados en ese sentido, ya que prevé un conjunto de mecanismos de presión y coacción a gobiernos no democráticos, como el de Venezuela.  En fin, la batalla internacional se está dando paralelamente a la batalla que se da día tras día en las calles venezolanos con el fin de recobrar la libertad y democracia.

Sin duda, tampoco podría decirse que esto se trata únicamente de una bomba de humo que busca únicamente distraer la atención cuando lo que verdaderamente sucede es que este tipo de espacios son espacios de encuentro y un muro de contención frente a regímenes totalitarios, son espacios que toman cada vez mayor relevancia a medida que avanzan las tecnologías y la globalización mundial, por tanto es un espacio al cual también estamos llamados a defender.

 

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