Un pueblo sin ley – Luis “Kike” Souto

Siguiendo la ruta 10 del Estado Bolívar, tras superar la población de El Dorado, encontramos la parroquia San Isidro, mejor conocida como Las Claritas y El km 88 (Nombre de los dos pueblos más grandes de la parroquia). Todo el recorrido a través de la carretera no supera los 30 minutos. Pero esa media hora, es suficiente para encontrarnos con una Venezuela que pocos conocen.

kike 1Un olor a gasolina y tierra da la bienvenida a Las Claritas, un pueblo que con apenas 10 mil habitantes, acumula una masa monetaria superior a la de estados completos. ¿Punto de venta? Una palabra desconocida para los habitantes de esta ruta. Así como en Tumeremo o en Santa Elena de Uairén el negocio del efectivo forza a sus habitantes a cargar bolsas de supermercado con paquetes de billetes de cien mientras transcurre su jornada, con la única diferencia que un shampoo Pantene, que cuesta 5 mil bolívares en Santa Elena, en San Isidro, su precio no será menor a 14 mil bolívares.

¿Cómo se sobrevive? De tres formas; o eres minero, o eres comerciante, o formas parte de un “sindicato”. El primer caso es quizás el principal motor económico del pueblo, y es que el Municipio Sifontes posee una de las zonas más ricas en oro del país. Un poblador indígena del municipio Gran Sabana, que por anonimato llamaremos José, explicó:

“En las dos veces que he ido a trabajar fuera del municipio, puedo decir que no hay nada cómo las Claritas, mientras aquí en las minas de las comunidades consigues algunos gramos, allá en las minas de los sindicatos con las máquinas sacas kilos y kilos de oro”.

Kilos de oro bajo la consigna de subordinación total a los “sindicatos”, que es el nombre que los bolivarenses asignaron a los grupos armados que controlan las minas. Según el Diputado Américo de Grazia, después de la masacre de la Paragua en 2006, los militares dejaron el control de las minas a una especie de “pranatos”, que manejan la extracción de las minas.

“Ellos son la ley, deciden; quien trabaja, quien no trabaja, en qué condiciones trabajan, quienes compran la comida, quien accede a los servicios, inclusive manejan centros de apuesta, empeño y prostíbulos”, explicó el diputado.

A la fecha, una “grama” (un gramo) de oro se vende en las casas de empeño por 110.000Bsf. Claro, que la ganancikike 2a total dependerá del impuesto que el minero debe dejar al “sindicato” antes de retirarse de la mina.

Entendemos entonces, que los altos precios de los productos guardan relación con los ingresos de los habitantes y de ahí parte la segunda actividad económica del pueblo, el comercio. Un comercio que no conoce de escasez ni de ofertas.  En Junio de 2016, la Diputada por el Estado Bolívar Olivia Lozano denunció que el Gobernador Francisco Rangel: “tiene el Centro de Abastecimiento más grande del país ubicado en el kilómetro 88 de Las Claritas, allí se consigue desde un caucho hasta un hisopo para los oídos. Y alimentos regulados a precios exorbitantes”; según fuentes de la Asamblea Nacional, la mayor parte de los alimentos que llegan a la población de San Isidro provienen de la asignación para los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

En los pocos minutos que dura el recorrido por la parroquia, el visitante podrá observa cargamentos de productos como: Harina PAN, harina de trigo, arroz, pasta, azúcar, huevo, leche, aceite, casi cualquier medicina, sin necesidad de prescripción, y cualquier otro producto del que carezcan otras regiones. Sorprende, que en la mayoría de los casos la venta no es por producto, sino que en un mismo establecimiento se vende ropa, comida, medicinas y cualquier otro bien, incluso, es frecuente que vendedores informales tengan su propio negocio a pie de calle de cualquiera de los productos mencionados.

Inversiones NIMG_20170218_133344609uryleydi reza un cartel de un local del lado izquierdo de la carretera. A partir de ese punto, se estará a sólo 5 minutos de un puesto de control de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), el primero de los 4 puntos permanentes en el camino a Santa Elena de Uairén. Algo seguro es que la presencia militar no falta, pero los efectivos poco pueden hacer frente a una situación que va más allá de un grupo delictivo y que constituyen una de las redes de mafia más importantes de América Latina. Donde hay recursos, hay dinero, donde hay dinero, hay quien está dispuesto a cualquier cosa por hacer negocio.

Después de salir de Las Claritas quise titular este artículo El Pueblo sin ley, sin embargo, cualquier bolivarense podría explicar que más que un pueblo existe un estado sin ley.

Luis “Kike” Souto

 

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