Hacia un entendimiento de la participación ciudadana – Jose David Merchan

La literatura especializada muestra que la participación ciudadana es un término complejo cuyo sentido ha evolucionado con el paso del tiempo.

En las democracias, sobretodo en tiempos electorales y coyunturales, es común el llamado de los líderes de opinión a la participación ciudadana. Esto suele traducirse en salir a las calles, votar, protestar, manifestar su opinión en los medios de comunicación, organizarse en grupos o causas, comprar o dejar de comprar ciertos productos por consideraciones éticas, etcétera. Resultaría fácil concluir que esas acciones definen a la participación ciudadana. No obstante, una revisión literaria muestra matices y sentidos que hacen su definición compleja y en constante desarrollo.

No existe una definición estática y determinante de participación ciudadana. Mize (1972, citado por Parker, 2002) menciona que el término se ha desarrollado sin un acuerdo general sobre su significado o consecuencias. Huntington y Nelson (1976, citado por Teorell, Torcal y Montero, 2006) llegan al punto de caracterizar este concepto como un “cajón de sastre” (p. 14) que engloba actividades muy diversas. Por otro lado, expresiones similares como participación cívica son utilizadas para indicar cosas tan diferentes entre sí que el término pierde validez como concepto (Amna & Ekmnan, 2012). No obstante, Sabucedo (1996, citado por Delfino & Zubieta, 2010) menciona que todos los autores del tema establecen de forma tácita o explícita los comportamientos que pueden ser clasificados como participación ciudadana.

Asimismo, el término y sus significados han aparecido en varios sistemas políticos, pero cobra mayor protagonismo en las democracias. Van Deth (2016) observa que desde los tiempos de Pericles (431 AC), los académicos y personajes políticos han enfatizado el rol de la ciudadanía en los asuntos de orden público. Autores más contemporáneos como Verba & Nie (1972, citado por Van Deth, 2016) señala que cuando más participación ocurre en las decisiones, hay mayor democracia. Hay una marcada tendencia en la literatura de tomar a la participación ciudadana como referencia para medir la calidad de una democracia (Van Deth, 2016).

Es de enfatizar que la participación ciudadana es constantemente definida como una práctica, con una orientación hacia lo público o de interés colectivo. Una definición de participación ciudadana sería la de un proceso comunitario, donde los ciudadanos se organizan en grupos para influenciar en la toma de decisiones políticas (People’s Voice Project, 2002). Verba & Nie (1972, citado por Delfino & Zubieta, 2010) también adoptan una definición similar, refiriéndola como una actividad del ciudadano con el objetivo de ejercer influencia en las decisiones y acciones de los gobernantes. El que participen ciudadanos conlleva a una suposición muy importante para el funcionamiento de una democracia: la política no la hace sólo el gobernante o servidor público, pero también una diversidad de actores individuales y colectivos quienes inciden en causas específicas y en momentos determinados (Vallés, 2005).

Conforme la historia va pasando, lo que se define como participación ciudadana se va ampliando y complejizando. En la década de los cincuenta, autores como Berelson, Lazarsfeld & McPhee (1954), direccionan sus investigaciones exclusivamente a la participación del ciudadano en los procesos electorales, enfatizando el voto. Los años progresan, las comunidades políticas crecen y el estudio de la participación ciudadana trasciende lo electoral. Los estudios de Barnes, Kaase y colaboradores (1979, citado por Defino & Zubieta, 2010) visibilizan actitudes de desobediencia civil y violencia política, notando que las personas tienen una disposición a actuar políticamente de formas no tradicionales. Brady (1999, citado por Ekman & Amna, 2012) desarrolla un concepto más amplio, pero también delimitado: no basta tener interés en los asuntos políticos ni discutirlos; se necesita realizar acciones para influir a actores de poder en la toma de decisiones. Más recientemente, se han establecido dimensiones de la participación ciudadana (Teorell, Torcal & Montero, 2007): participación electoral, participación de consumo, actividades partidistas, actividades de protesta y actividades de organización. En general, se puede observar una ampliación del concepto, incluyendo más actividades además de votar o militar para un partido.

La participación ciudadana también se la entiende como un derecho. El artículo 21 de la Declaración universal de derechos humanos (1948) establece el derecho a la participación en el gobierno de forma directa o representativa, a acceder a la función pública y sufragio secreto y universal. Los gobiernos nacionales también procuran la garantía de la participación ciudadana. Tal es el caso de la Constitución del 2008 de Ecuador, que establece al ciudadano como el protagonista en las decisiones públicas (Art. 95). También plantea la resistencia u omisiones del poder público (Art. 98) y define al pueblo como el grupo humano a quien el poder público debe rendir cuentas (Art. 204).

Existen incontables discursos que exaltan la participación ciudadana, pero hay ocasiones donde su efectividad o conveniencia se pone en duda. Tal es el caso de la implementación de políticas públicas locales o nacionales. Se espera que el ciudadano participe en la formulación y eventual toma de decisiones frente a problemas que afectan a su localidad. Sin embargo, este involucramiento ciudadano suele entrar en conflicto con la toma de decisiones “técnicas”. El desarrollo de la tecnología y los conocimientos especializados ha conducido a lo que Ochoa (1999, citado por Hernández, 2007) denomina el fenómeno tecnocrático: personas con conocimientos especializados y racionalidad económica quienes gestionarán la política estatal, respondiendo a la necesidad de medidas eficaces y eficientes.

Esta toma de decisiones tecnocráticas responde a la necesidad de incluir a personas expertas para afrontar problemas de alta complejidad, pero en detrimento de la participación ciudadana (Parker, 2002). Los argumentos a favor de la tecnocracia involucran el empleo del razonamiento instrumental, la evitación de medidas poco óptimas basadas en acuerdos o negociaciones y el uso del método científico para decidir en función a datos y no a juicios de valor (Lindstam, 2014). A pesar de esto, la respuesta a la tecnocracia tendría su respuesta en la ciencia misma. Beck (1992, citado por Lahsen, 2005) enfatiza la necesidad de una modernización reflexiva, donde el conocimiento científico y tecnológico sea complementado por otras formas de saber para enfrentar los problemas ecológicos. La complementariedad es necesaria, porque hay tantas incertidumbres en el mundo de las decisiones que no siempre podrán ser abordadas por los expertos (Lahsen, 2005).

Los conceptos detrás de la palabra participación ciudadana continúan en constante revisión y ampliación. A pesar de ello, la acción con fines de influencia e incidencia es la idea conductora de todas las reflexiones sobre el término. No sólo implica a personas conscientes del panorama político; es necesario que actúen para poder participar. Este componente de acción es fundamental, puesto que las democracias están configuradas para que el ciudadano participe en ellas. Adicionalmente, el avance de la ciencia y tecnología no tiene por qué diferenciar ciudadanos de expertos. Hay fuertes conflictos de valores, ideológicos y de intereses en la política que los tecnócratas no bastarán para solucionarlos. De ser así, la política fuera una técnica, más que una práctica colectiva que involucra a todos.

Referencias bibliográficas

Berelson, B., Lazarsfeld, P., & McPhee, W. (1954). Voting: Study of Opinion Formation in a Presidential Campaign. Chicago: The University of Chicago Press. Obtenido de Google Books: https://books.google.com.ec/books?id=Iux07CCye5QC&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false

Constitución del Ecuador [Const.]. (2008) Obtenido de Asamblea Nacional Constituyente:     http://www.asambleanacional.gov.ec/documentos/constitucion_de_bolsillo.pdf

Declaración Universal de Derechos Humanos. (1948) Obtenido de Naciones Unidas: http://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/

Delfino, G. I., & Zubieta, E. M. (diciembre de 2010). Participación política: concepto y modalidades. Obtenido de Anuario de investigaciones, 17: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-16862010000100020

Ekman, J., & Amna, E. (2012). Political Participation and Civic Engagment: Towards a New Typology. Obtenido de Human Affairs, 22: https://is.muni.cz/el/1423/jaro2016/SOC797/um/61429463/Ekman___Amna_2012_new_typology_of_pol_part.pdf?lang=en

Hernández, J. (diciembre de 2007). Toma de decisiones públicas desde las perspectivas del proceso tecnocrático y la participación ciudadana: Caso venezolano. Obtenido de Revista Venezolana de Gerencia, 12 (40): http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315-99842007000400004&lng=es&nrm=iso&tlng=es

Lahsen, M. (2005). Technocracy, Democracy and U.S. Climate Politics: The Need for Demarcations. Obtenido de Science, Technology & Human Values: http://sciencepolicy.colorado.edu/admin/publication_files/resource-1892-2005.50.pdf

Lindstam, E. (mayo de 2014). Support for Technocratic Decision-Making in the OECD Countries: Attitudes toward Apolitical Politics. Obtenido de Universitat de Barcelona : http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/57961/1/LINDSTAM_EMMY.pdf

Parker, R. (2002). The Theory of Citizen Participation. Obtenido de University of Oregon: http://pages.uoregon.edu/rgp/PPPM613/class10theory.htm

Teorell, J., Torcal, M., & Montero, J. R. (junio de 2006). La participación política en España: modos y niveles en perspectiva comparada. Obtenido de Revista de estudios políticos (nueva época): https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2011751.pdf

Teorell, J., Torcal, M., & Montero, J. R. (2007). Political Participation: Mapping the Terrain. Obtenido de Lund University Publications: https://lup.lub.lu.se/search/publication/778040

Vallés, J. (2007). Ciencia política: una introducción. Barcelona: Ariel.

van Deth, J. W. (noviembre de 2016). What is Political Participation? Obtenido de Oxford Research Encyclopedias, Politics : http://politics.oxfordre.com/view/10.1093/acrefore/9780190228637.001.0001/acrefore-9780190228637-e-68

Jose David Merchan

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