Erdoğan vs Unión Europea – Carlos Gross

Tras el intento de derrocar el actual gobierno de Turquía el 15 de junio de 2016, su presidente, el economista y ex Primer Ministro, Recep Tayyip Erdogan, ha activado un decreto de emergencia que restringe libertades civiles y menoscaba derechos humanos. La finalidad de este decreto es limitar la participación política, identificar a los autores del golpe, llevarlos ante la justicia y salvaguardar el gobierno, según el propio Erdogan. Como respuesta a este decreto y como forma de exigir respeto a los derechos humanos, la Unión Europea; UE, a través del Parlamento Europeo el 24 de noviembre de 2016, aprobó suspender temporalmente las negociaciones para el ingreso de Turquía a la UE con 479 votos a favor de la medida, 37 en contra y 107 abstenciones hasta que no se garantice el respeto a los derechos de sus ciudadanos.

En oposición a la acción de la UE, Erdogan, consciente del problema que existe en Europa por las grandes olas de inmigrantes provenientes de Medio Oriente y de la importante posición geográfica transcontinental de Turquía –entre Asia y Europa-, amenazó con abrir sus fronteras para que los desplazados de las guerras de Medio Oriente puedan entrar a Europa, así como también amenazó con volver a legalizar la pena de muerte si el Parlamento Europeo no reactiva las negociaciones de ingreso en diciembre de 2017.

Ingresar a Turquía a la UE ha sido política de Estado desde 1963 cuando se llegó al primer acuerdo conocido como el “Acuerdo de Ankara”, celebrado entre Turquía y la Comunidad Económica Europea; CEE –antecesora de la UE-.  Las relaciones comerciales entre los turcos y los europeos han crecido significativamente, así como el acercamiento cultural. El 14 de abril de 1987 Turquía presentó su candidatura a la CEE y el 31 de diciembre de 1995 entró en vigor una unión aduanera entre Turquía y la recién denominada UE -anterior CEE-.

En diciembre de 1999, el Consejo de la UE en Helsinki, aceptó finalmente la candidatura de adhesión de Turquía y en octubre de 2004 se decidió iniciar negociaciones el año siguiente para a su aceptación definitiva.

Más allá del crecimiento económico de Turquía, hay ciertos aspectos que han retardado su adhesión, uno de ellos es su localización geográfica, ya que, solo una pequeña porción de su territorio está en Europa, estando la mayor parte de su territorio en el continente asiático. La cultura de los turcos ha sido otro freno a su adhesión ya que la mayor parte de los Estados de la UE son laicos o católicos, mientras que la República de Turquía por excelencia ha sido un Estado influenciado por el Islam, y el bloque de la UE considera que tal influencia, puede ser un problema para llegar a acuerdos conjuntos.

El otro problema que ha retardado su ingreso es la ocupación militar que ejercen desde 1974 sobre Chipre, a través de la llamada Operación Atila, la cual trajo como consecuencia la creación de un Estado de facto llamado República Turca del Norte de Chipre -únicamente reconocido por Turquía-. La UE solicitó acabar con la ocupación y reconocer a Chipre como Estado soberano, y en el 2006 se le hizo un llamado de atención ya que aún no habían culminado con la ocupación, compromiso que previamente habían adquirido con la organización.

Hasta 2016 las negociaciones habían sido de buena fe, los turcos han continuado sus reformas, abolieron la pena de muerte, su crecimiento económico ha sido constante, y  la posibilidad de su ingreso ha contado con apoyo de grandes Estados como Alemania.

Turquía, además ha sido el Estado Europeo –por poseer una parte de su territorio en Europa- que más inmigrantes, desplazados y refugiados de las guerras de Medio Oriente ha recibido y ha firmado un pacto con la UE, a través del cual Turquía recibió 6.000 millones de Euros para que estos –los turcos- se hicieran cargo de los desplazados, refugiados e inmigrantes provenientes de Medio Oriente que buscan huir de los conflictos armados. A cambio, Turquía solicitó agilizar el proceso de negociación para su entrada a la UE y expedir los visados Schengen que permitan a los turcos entrar a los países de la UE sin pasaporte. Este proceso daría un giro tras el fallido golpe de Estado contra el gobierno de Erdogan.

La represión del presidente turco contra los golpistas fue brutal y como medida para reestablecer el orden, realizó un decreto de emergencia por 3 meses el cual anula los efectos de la Convención Europea sobre Derechos Humanos. Entre las medidas más criticadas de este decreto, está la restricción de la libertad de prensa, despidos masivos de funcionarios públicos, y restricción a la libertad de movimiento, además que fue acompañado de detenciones arbitrarias.

Es necesario mencionar, que el ingreso definitivo de Turquía a la UE fue la principal meta de Erdogan  desde que asumió el cargo de Primer Ministro en 2003, y durante el desempeño de su cargo –hasta 2014, que ganó las elecciones presidenciales-, realizó reformas constitucionales a favor de la libertad religiosa, abolió la pena de muerte, realizó reformas sobre la actuación de las Fuerzas Armadas y otras medidas en pro de cumplir con los requisitos solicitados por la UE para concretar el ingreso.

Desde el fallido golpe de Estado, Erdogan ha tratado el tema de la adhesión de Turquía a la UE como un asunto de gobierno y no como un asunto de Estado, amenazando con romper el pacto de acoger a los desplazados, refugiados e inmigrantes de Medio Oriente permitiendo que estos lleguen a Europa. De llegar a concretarse la ruptura del pacto, Erdogan acabaría con el proceso que lleva más de 50 años en la agenda política turca.

El Status Quo al que podría llegarse de cumplir Erdogan con sus amenazas, convierte la situación en un juego de suma cero; la UE perdería la posibilidad de que un Estado con un crecimiento económico tan sostenido y con la importancia geopolítica de su territorio sea parte de la UE, además que se exacerbaría el problema de inmigrantes en Europa. Por su parte, Turquía, perdería la oportunidad de concretar su mayor interés en materia de Política Exterior desde 1963, con lo cual perdería la oportunidad de mejorar su economía y permitir que Turquía pudiere llegar a posicionar un liderazgo y ejercer influencia sobre Europa además del que ya posee en Medio Oriente.

Autor : Carlos Gross Zamora

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